Manuel barbero



El baile de las lágrimas que andan por casa.

En El baile de las lágrimas que andan por casa todo sucede en un segundo y la realidad se ralentiza como si fuera un sueño. Un sólo segundo basta para saciarnos. Así son las cosas. Todo se construye o se destruye en el tiempo en que una taza se desborda.
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